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28 FEBRERO ´18

Lo importante es hacer un producto de calidad: Entrevista a Fernando Dewar, director del Septeto Santiaguero

 

El disco Raíz, hasta ahora el último trabajo del Septeto, vino inmediatamente después de ganar el Grammy Latino por No quiero llanto-Tributo a Los Compadres. ¿Cómo asumieron esa producción luego de un precedente tan exitoso?

 

Para nosotros el disco Raíz es la continuidad del trabajo anterior. Por supuesto que uno cuando se mete de lleno en este mundo, lo que más quisiera es que todos los trabajos tengan una repercusión. Es decir, que tengan una calidad que garantice una repercusión. Son varios factores los que nosotros tenemos en cuenta. El primero es el respeto a la tradición. Junto a ello tratamos de no dejar de lado la contemporaneidad, para que la propuesta pueda llegar a todo tipo de público. Para que la gente no piense que es un septeto “de viejos”. Tenemos como objetivo planteado demostrar que el formato de septeto tiene muchas aristas, tiene muchas posibilidades que aún no se han explotado. Este formato se estaba viendo como algo muy tradicional, muy cerrado, y en realidad permite asimilar e interpretar muchísimos géneros de la música cubana, incluso géneros que no son de la música cubana, pero que fácilmente se pueden fusionar con la música cubana.

Asumimos que el disco es lo más importante para un artista. Todo lo que pueda surgir después, los videos clip, documentales, reportajes, cualquier tipo de audiovisual, parte por supuesto del soporte fonográfico, y por lo tanto esa es la meta de nosotros siempre: hacer un disco de calidad, porque eso es lo que queda para la historia. Todo lo demás se teje alrededor del disco, se monta sobre ese cimiento. Raíz significó mucho para nosotros porque, como dije, viene siendo la continuidad de No quiero llanto-Tributo a Los Compadres, que obtuvo el premio CUBADISCO y también ganó el Grammy Latino, y una nominación al Grammy americano. Ya eso es un tope alto. El listón ahí está bien alto y hacer un disco después de eso, sobre todo un disco asumido casi en su totalidad por el Septeto Santiaguero, era algo complicado. Raíz no deja de tener invitados, pero obviamente no es el caso del anterior, que está hecho en coproducción con José Alberto El Canario, independientemente del peso que haya tenido uno o que haya tenido otro. Con Raíz se creó además una expectativa. Después de ganar el Grammy Latino y con el boom que tuvo el Septeto en aquellos momentos con este premio, surge cierta incertidumbre: bueno ahora qué viene, qué van a hacer. Eso vale tanto para el público como para nosotros que somos los que nos planteamos el reto. Y el fue precisamente hacer un homenaje a la música cubana de siempre, a esos grandes autores determinantes. Para nosotros, la música cubana, la música tradicional, significa algo muy importante porque es de donde hemos bebido, de donde seguimos bebiendo constantemente, porque siempre tenemos que ir atrás. Por eso es que el disco se llama Raíz. Siempre vamos ahí, a la raíz, a encontrar las esencias.  Hacemos también un poco de rescate, porque buscamos obras de autores clásicos pero que ahora mismo no son tan conocidas. Y por otra parte, intentamos abrir un  poco el espectro, abrir el diapasón para otros artistas que no cultivan la música tradicional. Es el caso de El Médico, un cantante urbano, que participó con nosotros en un tema. En los últimos hemos dado cabida a la participación de instrumentos que no son del septeto. Puedo mencionarte a los conjuntos de cuerda (violines, violas, chelos) y también metales que no son habitualmente parte de la formación, como saxofones y clarinetes.

 

Las colaboraciones, ahora que has mencionado el tema, están muy de moda en la música mundial. En la propia carrera del Septeto es una constante, por lo menos desde hace varios años. ¿Cuál es el propósito de estas y cómo se gestan? ¿Cómo escogen a los artistas?

 

Nosotros nunca renunciamos al featuring, como se dice ahora. Siempre tratamos de buscar colaboraciones de otros artistas que por supuesto prestigian también el disco, realzan el trabajo del grupo, pero que tienen una justificación. No grabamos, no invitamo a nuestro disco a artistas porque sean muy famosos, muy conocidos. Buscamos que haya afinidad de su trabajo con el nuestro, de lo que hacen y de lo que les gusta hacer, y también tenemos en cuenta el entusiasmo con el que van a asumir el hecho de grabar con el Santiaguero. No estamos buscando un gancho para que el disco tenga más promoción. Más bien se trata de satisfacer de alguna manera el gusto del público y los seguidores de esta música, que ven encuentran un punto de convergencia entre esos  artistas y el Septeto Santiaguero. En ese sentido creo que Raíz es muy importante, porque cumple con este deseo de enriquecer nuestro trabajo, partiendo del homenaje a grandes de la música cubana, Sindo Garay, Pepe Sánchez, Miguel   Matamoros, Arsenio Rodríguez, Ignacio Piñeiro, y llega hasta nuestros días con autores  como el maestro Juan Formell, el maestro Adalberto Álvarez, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés.

 

Como decías anteriormente, el momento más importante de la carrera del Septeto Santiaguero, desde la perspectiva discográfica es el Grammy Latino que obtuvo No quiero llanto…en 2015. Sin embargo, tan importante como esto, son las cuatro nominaciones consecutivas a este premio, incluida la del disco Raíz. Empieza a hacerse una costumbre y pareciera que todos los discos, a partir de ahora, tienen que llegar por lo menos a este punto. Teniendo en cuenta esta realidad, ¿qué me puedes decir del nuevo disco y su concepción?

 

A este disco todavía no le hemos puesto título, pero también ha sido pensado para reverenciar a grandes obras, grandes agrupaciones, y grandes géneros de la música cubana. Creo que esta producción va a significar un momento de mayor madurez del Septeto Santiaguero. Cada producción te va enseñando un poco más, vas aprendiendo más, vas intentando que las grabaciones queden mejor. Precisamente lo más importante a la hora de hacer un disco es que la grabación quede con calidad, tanto desde el punto de vista técnico como musical. Lo que se premia fundamentalmente es la grabación. Por supuesto tienes que hacer una buena música, pero si está mal grabada, nunca va tener ese reconocimiento y por eso hay que buscar que las dos cosas vayan al unísono. Entonces, este disco es un reto grande. Nosotros mismos nos hemos puesto la varilla más alta cada vez, y ahora mismo con las cuatro nominaciones y demás resultados, nuestro reto fundamental es que la producción llegue, por lo menos, al reconocimiento de la Academia. El Grammy es el premio más importante de la música mundialmente, y si llegas a ser finalista o estar nominado, si la Academia vota a favor del disco del Septeto Santiaguero, nosotros lo consideramos un premio, porque nos han escogido entre muchos artistas. La categoría en la que competimos normalmente, que es Mejor Álbum de Música Tropical Tradicional, comprende muchísimos géneros, y en ella entran un gran número de artistas de diferentes países. La cantidad de nominados tiene que ver, por una parte, con la cantidad de discos que se presentan; pero también con su calidad. No es que tenga que haber cinco nominados obligatoriamente. Pueden ser dos o tres, o ninguno. De hecho hay categorías que en determinados años se han quedado sin nominaciones porque la Academia consideró que los discos presentados no tenían la calidad requerida. Yo creo que sí, que mientras estemos haciendo música, mientras estemos grabando discos, esa va a ser nuestra meta fundamental, en el sentido de los premios. La gente dice: “Yo no trabajo para premios”. Bueno, nosotros no trabajamos para un premio. Trabajamos en primer lugar para hacer un producto de calidad, pero si logramos un producto de calidad tenemos que presentarlo ante un jurado para que lo reconozca, para que lo evalúe. No es hacerlo con calidad y guardarlo en la casa, porque eso no tiene ningún sentido. Hay que promocionarlo tanto como podamos y enviarlo  a los lugares adecuados para el disco sea valorado, para que digan si está bueno, si tiene calidad o no.

En este disco, como en los anteriores, también vamos a tener invitados especiales, invitados de lujo. Estamos estudiando bien los temas, para ver quién se puede insertar en cada uno, qué instrumentos vamos a incluir, qué otros géneros que nosotros no hemos defendido en discos anteriores vamos a defender ahora. Es el caso de la rumba. Tenemos un tema que se llama “La guarapachanga”, que un homenaje a todos los rumberos del mundo, a todos los gaurapachangueros, y también a grandes orquestas y músicos como Miguelito Cuní, Félix Chapotín, Arsenio Rodríguez. La rumba significa mucho para la música cubana y esa es una arista por la cual nos hemos inclinado ahora, ya que generalmente los septetos no tocan rumba. Está también el tema de los boleros, nunca hemos dejado de hacer boleros, en ninguna de nuestras producciones, siempre defendemos ese género, creemos que es muy importante hacer un bolero de calidad. Ahora pretendemos hacerlo un homenaje a Benny Moré, con uno de esos boleros maravillosos que él interpretaba. También a Marcelino Guerra, a Bienvenido Julián Guitiérrez, con su bolero “Convergencia”, es decir, temas clásicos de la música cubana. Temas que todo bolerista va a reconocer.

Por otra parte el sentido bailable del disco se mantiene. Siempre buscamos que la gente baile, los boleros por supuesto también se bailan, pero nosotros queremos que el disco sea animado, que tenga guarachas, que se reciba bien, que la gente lo pueda bailar. Creo que vamos por buen camino, porque hemos tocado algunos temas en vivo y  han tenido muy buena aceptación en el público. Sí, le tenemos mucha fe al disco, creemos que va a tener muy buen resultado.

 

¿Crees que los éxitos del Septeto, la visibilidad mediática que ha tenido en los últimos tiempos, pueda ayudar a que los jóvenes se interesen más por la música tradicional cubana? Me refiero no solo a nivel de consumo, sino también en las agrupaciones. Que los músicos jóvenes se decidan por este formato de septeto y por estos géneros musicales.

 

Yo creo que es como una bola que tiene que ir creciendo poco a poco, y tenemos que ponerle empeño para que crezca más. Pero de hecho ya está sucediendo, ya nosotros en las presentaciones vemos público muy diverso, público muy joven. Ese es uno de nuestros principales deseos y objetivos, que el público joven asimile la música que hacemos. Ver a un muchacho de 18 años que en la lista de reproducción de su móvil tenga un tema como “La meneadera”, entre números de reguetón, de música urbana en genertal que como se sabe, es lo que más consumen las nuevas generaciones, es algo muy meritorio.

Creo que la repercusión que ha tenido el Septeto Santiaguero, de alguna forma sí puede ayudar a todo esto. También a que se interesen mucho más los jóvenes por defender esta música, por formar parte de agrupaciones. Que no vean el septeto como un formato  obsoleto ni viejo, sino que lo vean como un formato en el que se puede interpretar música actual, música contemporánea. Esto no solamente ha pasado con el Septeto Santiaguero, ya pasó hace muchos años con Sierra Maestra, pasó con Los Jóvenes Clásicos del Son, pasó con la agrupación de Polo Montañez. Siendo Polo un compositor excepcional, fuera de serie, se hizo acompañar de un septeto. Y muchos lo consideraron algo contraproducente. No se entendía como en un panorama dominado, o con mucha presencia de la timba, apareciera un cantante haciéndose acompañar de un septeto. Y ese cantante puso a toda Cuba en función de él, puso a todo el país a escucharlo.  Creo que podemos hacer una contribución. Ya estamos contribuyendo, pero hace falta que sea más todavía, hace falta que la juventud aprecie más nuestra música, es decir, su música. Música de nuestro país, que nos identifica internacionalmente y que es la música con la que muchos artistas en otros países han hecho carrera, o al menos parte de su carrera. De hecho hay obras cubanas que se conocen más en el extranjero que en Cuba, gracias a agrupaciones que han defendido y defienden muy bien esta música. Nosotros tenemos ejemplos de sobra de piezas que hemos escuchado primero en voz de artistas extranjeros y luego interpretadas por artistas cubanos. Entonces, las generaciones van pasando y se van creando baches porque no se interpretan esas obras aquí. Y luego la gente piensa que tal canción es de Oscar de León, o de Gilberto Santa Rosa, y no se sabe son temas cubanos, temas de Arsenio Rodríguez, por ejemplo. Es por eso que, como decía al principio, hay que mirar constantemente a la historia, a la raíz. Siempre hay que ir a la raíz para buscar la esencia de las cosas que queremos hacer ahora.

 

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